Los grabados perdidos de William Blake, en la Tate
El museo británico compró estos dibujos el año pasado a un coleccionista anónimo por 535.000 euros
En una caja de libros de segunda mano de la década de 1970 y entre papeles de horarios de trenes se encontraban varios dibujos del artista romántico William Blake (1757-1827), que su viuda regaló a un amigo y que hasta el año pasado no se sabía nada de su paradero.
Este es el principal motivo por el que la Tate Britain londinense ha organizado la exposición Románticos, cuyo eje central son estos ocho grabados hasta ahora desconocidos. Se han impreso y pintado de nuevo y se les han incluido unas líneas de la poesía de Blake. Seis de los grabados se basan en El libro de Urizen y los otros dos en El libro de Thel y El matrimonio del cielo y el infierno.
Las obras de Blake se presentarán hasta el 31 de diciembre junto a los más de 170 cuadros y fotografías de otros artistas románticos de finales del siglo XIX, incluyendo a John Constable, John Linnell y Samuel Palmer.
Durante este período, la idea de ‘artista’ como un ser iluminado y genio inspirado trajo consigo la libertad para experimentar y crear imágenes de gran intensidad emocional, que pueden apreciarse en esta muestra.
El poder creativo de la mente humana y la relación con el mundo natural fueron dos aspectos de gran importancia para una gran cantidad de artistas, cuyas obras reflejan estas preocupaciones de muy diferentes maneras.
“Románticos muestra cómo estas imágenes fantásticas podrían presentar un mundo ideal alternativo al mundo material”, explican los responsables de la exposición de la Tate Britain.
Un ejemplo de ello es el conraste entre la deliciosa pintura El Molino de Flatford (1816-1817) , de John Constable, y la imagen perturbadora de El accidente cerebrovascular, de Richard Dadd .