Retratos del Greco a Sorolla
Una selección de 73 cuadros del Museo del Prado serán expuestos en Santa Cruz de Tenerife del 1 de octubre de 2010 al 8 de enero de 2011
La evolución del retrato resulta clave para la comprensión de la pintura española. A través de más de setenta óleos, elegidos entre la amplia colección de retratos que conserva el Prado, puede verse la calidad, la variedad y el interés que alcanzó este género en España desde sus inicios en el Renacimiento hasta el final del siglo XIX.
La muestra en Espacio Cultural Cajacanarias describe el desarrollo estilístico del género, las tipologías retratísticas, así como los diferentes significados sociales que ha tenido el retrato en España, un género al que se dedicaron los artistas más importantes de nuestra pintura, como el Greco, Sánchez Coello, Velázquez, Carreño de Miranda, Murillo, Goya, Vicente López o Federico de Madrazo y Sorolla.
Pero también en desarrollo del retrato español tienen su protagonismo algunos de los mejores pintores europeos vinculados en algún momento con nuestro país, comenzando por Tiziano y Antonio Moro, los grandes conformadores del retrato de corte en España.
Este género nació en el entorno de la corte, donde sirvió para fijar la imagen del rey y su familia, trasmitiendo no sólo los rasgos físicos, sino un complejo concepto de Estado, de dinastía y de sociedad. Desde mediados del siglo XVI, los retratos de corte mostraban sin apenas variaciones el aspecto solemne, grave y distante de los Austrias españoles, sin que importara el sexo o la edad del individuo.
El ‘atrezzo’ que acompañaba estas imágenes (escenario, muebles, vestimenta, joyas y armas) completaban esa sugestión de poder hasta convertirse en fórmulas estereotipadas que pervivieron hasta bien entrado el siglo XVIII, aunque la llegada en 1700 de la dinastía Borbón a suelo español, introdujo nuevas maneras en la corte.
En el siglo XIX, la consolidación de la burguesía como cliente de creciente importancia produjo un aumento del número de retratos y favoreció la dedicación a ese tema de los principales pintores. En el primer tercio de siglo se muestra, junto a Goya, la brillantez técnica de Vicente López y el rigor de la orientación neoclásica.
El segundo tercio revela el esplendor del romanticismo en Sevilla y Madrid, con figuras como Antonio María Esquivel y Federico de Madrazo. A lo largo de las últimas décadas del siglo el camino hacia el realismo y el naturalismo se advierte en las pinturas de Raimundo de Madrazo, Ignacio Pinazo y Joaquín Sorolla entre otros.
Un hilo conductor deja ver la importancia que tiene, a lo largo de la centuria, la referencia a la tradición del Siglo de Oro, en particular a Velázquez, polo de atracción para la mayor parte de los artistas en especial desde la fundación del Prado en 1819.