La Esclusa de Constable vuelve al mercado

Las graves consecuencias del desgaste de la economía española llegan a los museos

Madrid , 30/05/12

Pintado en 1824, el óleo sobre lienzo de 142,2 por 120,7 centímetros pertenece a la serie más célebre del autor: un conjunto de seis obras, entre las que se encuentra El Carro de Heno de la National Gallery. La pintura de Carmen Thyssen es la única que permanece en manos privadas, y su venta podría establecer una nueva marca histórica para la pintura britanica, como ya causó en su día venta en 1990 cuando fue adquirida por el barón.

La posibilidad de que esta obra saliera del museo hace tiempo que se contemplaba. Primero hubo un acalorado enfrentamiento con el patronato del museo, luego la hija del Barón, Francesca de Hasburgo, impidió su venta a un coleccionista particular por valor de 40 millones de euros. Y la última señal de su eminente salida de la colección fue su no inclusión por Google en el paseo virtual por el museo.

Todo eso ha pasado, y ahora Christie's ha sido el medio elegido para desadquirir esta obra que pertenece a la propia Carmen Thyssen y que procede de la colección que cede al estado anualmente. El 2 de julio será la fecha clave para conocer el resultado de la operación y confirmar que la decisión de adquirir la pieza en 1990 por 10,8 millones de dólares fue una inversión oportuna. 

Porque muy a pesar del descontento popular que ha causado, la decisión de vender una obra de una colección pública, por muy novedosa que pueda parecer en el territorio español, son el pan y el vino de la politica de adquisición de centenares de museos. En Estados Unidos la venta de una pieza es raro que cause conmoción, exceptuando obras muy valiosas, el Metropolitan, el LACMA, o el Brooklyn museum of Arts han sido algunas de las instituciones en ejercer esta practica- a veces con resultados fantásticos-. Lo importante no es preguntarse que se pierde sino que se espera conseguir con la desadquisición. ¿Cuantos murillos, zurbaranes o piezas de Alonso Cano podrán engrosar la colección gracias a la salida de Constable?

Es interesante recordar que no es la primera obra de la colección Thyssen que sale a la venta. Hace tan solo unos años un norteamericano compró Escena callejera en París de Childe Hassam por cerca de siete millones de euros-según comentó la baronesa. Y como particular Carmen Thyssen ha vendido y comprado toda su vida- como cualquier otro coleccionista-. Otras piezas vendidas incluyen una escultura en barro de San Jerónimo Penitente atribuida a Alonso Cano, de la que se conserva una versión exacta en el Museo Nacional de Valladolid donde continua sin atribuir. Alfonso Carbajo Agrasar

John Constable. La Esclusa. Óleo sobre lienzo, 142,2 x 120,7 cm.