'Eduardo Arroyo. El Cordero Místico' en el Prado

El artista ofrece una visión personal en blanco y negro del célebre políptico, obra de los hermanos Hubert y Jan van Eyck

Madrid, 05/07/12

Confiesa Eduardo Arroyo que esta reinterpretación del Cordero Místico es el resultado de una obsesión que comenzó hace ya varios años cuando contempló la obra en la catedral de San Gavón, en Gante, donde se conserva celosamente. Nunca pensó que ese trabajo de investigación o de “reflexión espiritual”, como él lo califica, al que él mismo se había comprometido pudiera algún día ser visto en el Prado. Pero así ha sido.

Empezó dibujando a lápiz sobre papel vegetal y al mismo tamaño del original los 21 paneles del retablo. No eran una copia sino una interpretación. Lo que quería era dar a conocer el mundo de hoy, de igual modo que aquellos artistas hicieron con el suyo en su momento. Por obra y gracia de Arroyo, ocurrió que los personajes pintados por los Van Eyck se convirtieron en protagonistas contemporáneos de nuestra sociedad. Adán y Eva se visten como lo hacen los hombres y mujeres de nuestros días; la Virgen y San Juan leen a Joyce y Stendhal; los coros evangélicos se transforman en golden girls; Caín utiliza un revólver para matar a Abel y la Puerta de Alcalá y la Plaza de Castilla madrileñas sirven de escenario flamenco. Aún queda lugar para ciudadano Kane, Peggy Guggenheim y el dólar –este último “como emblema de la riqueza y la mitología protestante del dinero”–.

Hay una obsesión más: las moscas que, según el propio artista, le han fascinado toda la vida. De hecho, para José Manuel Matilla, Jefe del Departamento de Dibujos y Estampas del Museo del Prado constituyen el “hilo conductor” de la obra de Arroyo. Dichos insectos componen un tejido situado en la tabla inferior central del retablo que sustituye al cordero, considerado por los van Eyck como salvación y fuente de vida. Es curioso que las moscas vayan asociadas a la muerte. El autor afirma una y otra vez que no hay burla ni nada sacrílego en su trabajo, solo un nuevo acercamiento al arte clásico de la mano de los grandes maestros contemporáneos.

La exposición se complementa con tres piezas de artistas, la tabla La fuente de la gracia, de la escuela de Jan van Eyck y una pantalla interactiva que permite al visitante la comparación de los múltiples detalles y personajes de la tabla flamenca con esta visión tan personal.

Abierta hasta 30 de septiembre.

  • Eduardo Arroyo. El Cordero Místico (políptico abierto). Lápiz de grafito sobre papel vegetal. 2008-2009. Madrid, colección del artista. © Eduardo Arroyo, VEGAP, Madrid, 2012.

  • Eduardo Arroyo. El Cordero Místico (detalle El Ángel Caído). Lápiz de grafito sobre papel vegetal. 2008 - 2009. Madrid, colección del artista  © Eduardo Arroyo, VEGAP, Madrid, 2012.

  • Eduardo Arroyo. El Cordero Místico (detalle Vincent van Gogh). Lápiz de grafito sobre papel vegetal. 2008 - 2009. Madrid, colección del artista © Eduardo Arroyo, VEGAP, Madrid, 2012.

Eduardo Arroyo. El Cordero Místico (políptico abierto). Lápiz de grafito sobre papel vegetal. 2008-2009. Madrid, colección del artista. © Eduardo Arroyo, VEGAP, Madrid, 2012.