¿Luciérnaga o saltimbanqui?

El Whitney Museum of Amercian Art acoge la retrospectiva de la artista japonesa Yayoi Kusama hasta el 30 de septiembre

Nueva York, 18/07/12

En su Retrato del artista como saltimbanqui, Jean Satrobinski nos mostraba cómo desde el siglo XIX el bufón, el saltimbanqui y el payaso han sido tomados como imágenes alegóricas –hiperbólicas y deformantes– con las que algunos artistas han querido mostrarse a sí mismos y exponer la naturaleza de su trabajo. Un autorretrato encubierto que Yayoi Kusama ha llevado hasta las últimas consecuencias como caricatura y reivindicación de sí misma; una suerte de “epifanía ridícula” y arriesgada –no en vano vive desde hace años en un psiquiátrico– que le ha valido el reconocimiento internacional que hoy le brindan los museos y la crítica.

Este es el objeto de la exposición organizada por el Museo Reina Sofía, la Tate Modern, el Centre Pompidou y el Whitney Museum, que recala ahora en Nueva York como última estación de su itinerancia. A lo largo de algo más de seis décadas de intensa producción –el pasado marzo cumplió 83 años y aún sigue en activo–, siempre a medio camino entre Japón y EE.UU., Kusama ha luchado consigo misma por el reconocimiento internacional: hoy es reconocida como precursora del arte feminista al mismo nivel que otras artistas como Eva Hesse, Louise Bourgeois o Nancy Spero.

Yayoi Kusama nació en Matsumoto, Japón, en 1929. Su inmersión formativa en la pintura tradicional japonesa y la vanguardia europea sorprendió a finales de la década de los ’50, precisamente, en Nueva York. Sus experimentos con el collage, el performance, la poesía y las escultura, recibieron el reconocimiento de crítica y museos en la década de los ‘60 y, ya a principios de los ‘70, se asoció su figura importante a los principales acontecimientos en el pop y el minimalismo vinculándose a artistas como Donald Judd, Andy Warhol, Joseph Cornell o Claes Oldenburg.

Su obra abarca una asombrosa variedad de medios. Imágenes pictóricas cuasi abstractas, esculturas blandas, acumulaciones, espacios de fantasía y patrones recurrentes, que han llegado a convertirse –como en el caso de los lunares– en emblema de su imaginario alucinado. La exposición presenta, según un estricto orden cronológico, la intensidad de su particular visión del mundo del arte y cómo ha ido formándose. Imágenes obsesivas plagadas de detalles, tal y como puede reconocerse en el reportaje sobre la artista y su estudio publicado en el último número de nuestra revista. Alejandro Martínez

  • Kusama Fashions. 1970. Colección Yayoi Kusama. Fotografía: Thomas Haar. Image, cortesía de Yayoi Kusama Studio Inc.; Ota Fine Arts, Tokyo; Victoria Miro Gallery, Londres.

  • Yayoi Kusama. Lingering Dream. 1949. Pigmento sobre papel. 136,5 × 151,7 cm. Colección de la artista. © Yayoi Kusama. Imagen cortesía deYayoi Kusama Studio Inc.; Ota Fine Arts, Tokyo; Victoria Miro Gallery, Londres.

  • Yayoi Kusama. Fireflies on the Water. 2002. Espejos, plexiglás, 150 luces y agua. 281,9 × 367 × 367 cm. Whitney Museum of American Art, Nueva York; adquirido con fondos del Postwar Committee, el Contemporary Painting and Sculpture Committee y Betsy Wittenborn Miller 2003.322a-tttttttt. © Yayoi Kusama. Fotografía: Robert Miller Gallery.

  • Yayoi Kusama. Late-night Chat is Filled with Dreams. 2009. Acrílico sobre lienzo. 162 × 162 cm. Colección de la artista. © Yayoi Kusama. Imagen cortesía de Yayoi Kusama Studio Inc.; Ota Fine Arts, Tokyo; Victoria Miro Gallery, Londres.

Kusama Fashions. 1970. Colección Yayoi Kusama. Fotografía: Thomas Haar. Image, cortesía de Yayoi Kusama Studio Inc.; Ota Fine Arts, Tokyo; Victoria Miro Gallery, Londres.