Permanencia de Ángeles Santos
El Museu de l'Empordà rinde un nuevo homenaje a la artista con una exposición antológica que incluye piezas poco conocidas de los '50
Tras la conmemoración del centenario de Ángeles Santos el pasado año y la exposición-homenaje celebrada en su localidad natal, Portbou, el Museu de l'Empordà celebra una nueva muestra antológica para reivindicar el rol de esta pintora insólita y heterodoxa que llegó a la escena artística madrileña con tan solo 17 años. Creadora de un corpus vinculado a las corrientes figurativas de vanguardia –el expresionismo, el surrealismo y la nueva objetividad–, Santos cautivó con su fuerza y juventud a los círculos intelectuales de la Residencia de Estudiantes; como Ramón Gómez de la Serna, Federico García Lorca, Jorge Guillén o Juan Ramón Jiménez y pronto se situó en la misma línea vanguardista de pintoras como María Blanchard, Maruja Mallo, Olga Sacharoff o Remedios Varo.
Tras una infancia nómada que llevó a su familia a Portbou, Ripoll, La Jonquera, el Pertús, Valladolid o San Sebastián, Ángeles Santos se inició en la pintura con obras como La tía Marieta y Niños en el jardín, expuestas en una muestra colectiva en la Academia de Bellas Artes de Valladolid. Su primera exposición individual se celebró en el Ateneo de Valladolid en abril de 1929, donde figuró su bien conocido Autorretrato. Obras como Un mundo, presentada en el IX Salón de Otoño de Madrid de 1929, y Tertulia –ambas en el Museo Reina Sofía–, corresponden a este periodo de efervescencia, que está representado en la exposición con diez piezas articuladas entorno a su particular tratamiento del retrato.
Tras un impás que coincide con el culmen de su proyección internacional –expone en París, Copenhague, Berlín y Nueva York, como artista revelación de la nueva pintura española–, Santos cambia de registro coincidiendo con su matrimonio con Emili Grau Sala en 1936. De este periodo datan una serie de composiciones de carácter metafísico, contundentes y expresivas, que no volverán a repetirse. La amenaza bélica que se cierne sobre España les obliga a cruzar la frontera (y a la separación). Grau Sala se va a París y Ángeles Santos, embarazada, vuelve a entrar en el país. Tras la Guerra Civil y la Segunda Guerra Mundial, su pintura se adapta al costumbrismo.
Ya en los años ‘50, la artista ejecuta una serie de encargos para amigos y conocidos –hoy casi inéditos ya que figuran en colecciones particulares– que, sin embargo, aparecen recogidos en la muestra como su principal contribución. Y, a partir de los años '60, el reencuentro con Emili Grau Sala y su nueva vida a caballo de París, Perpiñán, Sitges y Barcelona, proporciona estabilidad a su carrera. Paisajes, flores y retratos, expuestos regularmente en Madrid y en Barcelona, propician su reconocimiento y difusión con nuevas exposiciones. Hoy, Ángeles Santos, vive y trabaja a sus más de 100 años en Madrid.
La exposición se celebra en el Museu de l’Empordà de Figueres (C/ de la Rambla, 2) hasta el próximo 2 de septiembre y ha sido posible gracias a los préstamos del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (MNCARS), Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC), Arxiu Històric de Girona, Biblioteca Fages de Climent, Maite Bermejo, Marta Bonaterra, Mª Josefa Carbonell, Hilaria Garzón, Julián Grau Santos, Josep Mª Joan i Rosa y Pablo Pintor. Alejandro Martínez
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Ángeles Santos. Autorretrato. 1928. Óleo sobre lienzo. 62 x 44 cm. Colección de la artista.
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Ángeles Santos. La Tierra. 1929. Óleo sobre lienzo. 67 x 80 cm. Donación de la autora al Museu de l’Empordà, 1993.
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Ángeles Santos. Niña durmiendo. 1929. Óleo sobre lienzo. 56,5 x 66,5 cm. Colección R. y M. Santos Torroella.
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Ángeles Santos en su casa de Madrid. 2007. Cortesía del Museu de l'Empordà. Fotografía: Uly Martin.
Ángeles Santos. Autorretrato. 1928. Óleo sobre lienzo. 62 x 44 cm. Colección de la artista.