Un plato turco Iznik en Goya Subastas

Con una salida de 300 euros la pieza de cerámica esmaltada se adjudicó en 145.000 euros

Madrid , 22/12/11

La exorbitante subida del lote 245 el 19 de diciembre en Goya Subastas nos ha dejado uno de los mayores remates del año para el campo de las artes decorativas en España. Un acontecimiento casi único en el desolador y en gran medida monótono clima del mercado del arte español. La pieza se sitúa sin dificultades a la cabeza de cualquier obra turca ofertada en la historia de nuestro país. Pasando así a ser una de las escasas obras que se cotiza por una cifra de seis dígitos.

El último comodín de las subastas apareció reproducido en el catálogo de la firma madrileña con una modesta catalogación que leía sencillamente Plato de cerámica esmaltada turca Iznik  Siglo XVIII, dañado. Poco tiempo tuvo que pasar para que los organizadores de la casa se percataran de que se trataba de una pieza muy especial que ya había comandado pujas sin asistencia por escrito procedentes de todo el mundo. Con la ayuda de especialistas y una exanimación exhaustiva, el lote 245 fue correctamente identificado como lo que es y su valor paso a ser un secreto a voces.  

La localidad de Iznik se encuentra asentada en un paisaje idílico a las orillas de un lago al oeste de Anatolia. Durante el siglo XIX coleccionistas y conoisseurs recalaron en la belleza de las piezas de cerámica producidas ahí durante el siglo XVI para la corte en Estambul del Sultán, probablemente el monarca más poderosos de Europa. Durante décadas los académicos refutaron la posibilidad de que piezas tan finas hubiesen sido producidas por una cultura barbará y nómada, y durante años fueron consideradas obras de artesanía persa, la única cultura árabe a la que atribuían cualquier mérito artístico. No fue hasta mediados de los años 20 que los especialistas se resignaron a aceptar que la cerámica Iznik pertenecía a la  cultura otomana y, por tanto, turca, y que a ellos se les debía algunos de los modelos y diseños de cerámica más sobresalientes de la historia.

Algo parecido debió de ocurrir en la sala madrileña, sea como fuere el muy eficiente método de venta que supone la subasta hizo que la pieza se pujase por lo que es y no por lo que parece. Desde Nueva York, Paris, Londres a Estambul  o incluso El Cairo, las pujas se duplicaron y multiplicaron hasta llegar a los 145.000 euros ofrecidos por un cliente extranjero que finalmente se hizo con un valiosísimo ejemplo de cerámica Iznik de estilo Saz.

En definitiva, una muy buena y necesaria noticia para el mercado español de la mano de Goya Subastas, que una vez más sorprende a coleccioncitas españoles y extranjeros con uno de sus lotes. Alfonso Carbajo Agrasar

*Agradecimiento a Goya Subastas y especialmente a Juan Pablo Casas por la información facilitada a Ars Magazine.  

Plato de cerámica Turca Iznik. Siglo XVI. Salida. 300 €. Remate: 145.000 €.