- Presentación | Los sin nombre
- La exposición clásica | Florencia, la ciudad perfecta
- Entrevista | Elena del Rivero
- La exposición contemporánea | José Manuel Ballester
- La obra | Poniéndole cara a un Velázquez
- Espacios | Emilio Ambasz – El descanso soñado
- Portfolio | Luz Camino – Lo raro y lo precioso
- Investigación | Ravesteyn-Savery: dos pintores en Praga
- En el estudio | Pedro Cabrita Reis
- La colección de | Franco Maria Ricci
- Subastas de arte clásico y contemporáneo
- Agenda de exposiciones
- Escriben en este número | Letizia Arbeteta, Joaquín Bordíu Ximénez de Embún, Peter Buchanan, Bárbara Celis, Peter Cherry, Cristina Giménez, Dora Liscia, Caterina Napoleone, Simonetta Persichetti

Florencia, la ciudad perfecta
Medici, Tornabuoni, Strozzi... Resulta difícil disociar el nombre de estos banqueros del mecenazgo. Arte y dinero se podían solapar fácilmente en el Quattrocento florentino, donde los precursores del sistema financiero fueron quienes llevaron a cabo las grandes empresas culturales del Renaciumento. La profesora Dora Liscia reflexiona sobre el mito de los mecenas con motivo de la muestra Dinero y Belleza en el Palazzo Strozzi.
Por Dora Liscia
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