Número 3 | Enero-Marzo 2010 | COMPRAR LA REVISTA

La fragilidad del Imperio

La crisis ha fumigado aquellas delirantes fumarolas de arte chino que inundaban las subastas de arte contemporáneo. La resaca del fulgor ha dejado ver la realidad de tan ruidoso cacareo: todo era moda, filfa pasajera, especulación. Sin embargo, bajo aquella ficción disfrazada sobresale la voz de un gran artista, un activista cultural, un ciudadano comprometido, un tipo propenso a pisar los límites: Ai Weiwei (Pekín, 1957), hijo del gran poeta chino represaliado Ai Quing.

Por Ai Weiwei
Artículo disponible sólo en la edición impresa | COMPRAR LA REVISTA