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Una abigarrada, cambiante e íntima felicidad
El empresario catalán tiene en su casa un altar indiscutible ante el que postrarse: Morning in Kom Ombo, el célebre cuadro de 1854 de David Roberts, un icono de la visión más romántica y arrebatadora de la tierra de los faraones. El lienzo, que muestra el templo de Sobek y Haroeris semienterrado en la arena, lo tiene Jordi Clos en el comedor, parcialmente tapado por unos frascos de cristal con semillas y por un sensacional fragmento de cabeza en piedra de Hathor. Jacinto Antón, experto en arqueología y en culturas primitivas, nos descubre esta formidable colección de antigüedades egipcias y de muchos otros lugares que pueblan la casa del empresario.
Por Jacinto Antón
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